| Y el mar... |
Ya era de noche cuando ella acabó de hablar. Los dos se quedaron mirando a la luna que nacía.
-Muchas cosas de las que me has dicho se contradicen entre sí -dijo él.
Ella se levantó y le contestó:
-Adiós. Tú sabías que las campanas del fondo del mar no eran una leyenda; pero sólo fuiste capaz de escucharlas cuando percibiste que el viento, las gaviotas, el rumor de las hojas de palmera, todo aquello formaba parte del tañido de las campanas (...)
-¿Quién eres? -preguntó.
Pero la mujer se alejaba, caminando sobre las olas, en dirección hacia la luna naciente.
2 comentarios
RAQUEL -
Conchi -
He escuchado el tañido de las campanas. Un beso, mi niña.